Impactos de la minería

La minería ha tenido un auge enorme desde los años 90. La combinación de altos precios de las materias primas, nuevas tecnologías mineras que han hecho posible explotar áreas anteriormente imposibles de usar o económicamente no viables y la reforma institucional del sector y de toda la economía, han convertido a América Latina en una de las áreas más atractivas tanto para los inversionistas nacionales como internacionales. Por lo tanto, invertir en minería es muy rentable, especialmente mientras que la demanda mundial continúe aumentando. A pesar de la actual disminución de los precios de los productos básicos, los gobiernos siguen optando firmemente por un modelo económico centrado en la exportación de materias primas.

Varios países latinoamericanos tienen una política de "extractivismo": un sistema político, económico, cultural y legal que permite la extracción para la exportación. La explotación a gran escala de materias primas -como minerales y metales preciosos- está respaldada por un Estado que no sólo permite su comercialización y privatización, sino que también lo promueve. En su discurso, se da el mensaje de que el modelo minero es normal, natural e histórico. Las inversiones se protegen a expensas de los derechos de los ciudadanos. Este modelo minero se está expandiendo en varios países latinoamericanos, con enormes impactos sociales y ambientales.

Europa también refuerza el modelo económico extractivista en América Latina, donde la exportación de materias primas es más importante. Por ejemplo, a través del Tratado de libre comercio con Perú y Colombia, por la necesidad de importar materias primas a Europa y asegurar las inversiones europeas en la región.

Con el crecimiento de la industria minera, el impacto aumenta, tanto a nivel económico y ambiental como sociocultural.

Sus impulsores se refieren a países como Canadá, Australia y Reino Unido para demostrar que la minería puede desempeñar un papel importante en el desarrollo de un país. Sin embargo, los críticos apuntan a ejemplos más recientes como Perú, Bolivia, Zambia y la RDC para demostrar cómo a las economías ricas en recursos naturales les está yendo peor que a los países con menos recursos naturales.