El impacto medio ambiental

Con un proyecto minero, no sólo la apariencia exterior del paisaje es la que cambiará drásticamente. Los diferentes tipos de minería pueden causar una amplia gama de variados tipos de contaminación y perturbaciones. El impacto de la minería sobre los ecosistemas no debe ser subestimado.

El agua juega un papel crucial en este contexto. Durante el proceso de extracción, se requieren grandes masas de agua dulce. El suministro de esta agua provoca sequía, escasez de agua y, a veces, la salinización de las tierras vecinas. Durante el proceso de extracción, también se mueven grandes cantidades de tierra y rocas. El agua efluyente se lleva gran parte de estos materiales y causa sedimentación en los ríos.

Sin embargo, no sólo se lleva suelos y rocas ya que la tecnología empleada para la extracción de minerales utiliza productos químicos extremadamente tóxicos que a menudo terminan en el agua subterránea. Las técnicas actuales de minería de oro y plata utilizan cianuro para dividir el oro o la plata de los minerales inútiles. El cianuro es muy tóxico, la dosis mortal para un ser humano oscila entre 3-10 mg/kg. Para la extracción de cobre y níquel, se utiliza ácido sulfúrico. En caso de mala gestión durante estos procesos, fugas accidentales u otros accidentes, estos productos químicos se liberan en el medio ambiente. El cianuro normalmente se degenera una vez que entra en contacto con el oxígeno, sin embargo, en algunas circunstancias, el río puede difundirlo a lo largo de una distancia de hasta 60 kilómetros.

Además, los metales pesados ​​que originalmente se almacenaban en los minerales, ahora son liberados (los minerales acumulados reaccionan después del contacto con el agua y el oxígeno) y pueden pasarse a las aguas superficiales y subterráneas. Este proceso se llama “drenaje ácido de la mina” y es difícil de parar una vez que ha sido activado. Hasta hoy, suelos en el Reino Unido contienen mercurio como consecuencia de las actividades mineras de los romanos.

Esta contaminación ambiental constituye una amenaza para la flora y la fauna. La biodiversidad disminuye drásticamente. La población local se enfrenta a problemas de salud. El suelo contaminado y la falta de agua limpia hacen imposible la agricultura. Debido a la deforestación y a las grandes excavaciones, el medio ambiente se ve gravemente dañado.

Después del cierre de un sitio minero, la compañía a menudo no toma la responsabilidad de limpiar los residuos mineros y rehabilitar los sitios de extracción. La minería informal, por la cual empresas pequeñas y buscadores de fortuna locales comienzan a extraer sin consentimiento ni regulaciones, también tiene un impacto en el medio ambiente. No es sorprendente que el control sobre el nivel de contaminación sea mínimo para estas iniciativas. Como resultado, el impacto negativo puede llegar a ser muy importante, a pesar de que estas excavaciones se realizan en una escala mucho menor.

Los ecosistemas originales finalmente se pierden, juntos con todos los servicios posibles que pudieran prestar a la comunidad: ecoturismo, control de la erosión, gestión del agua de la región (riego y agua potable), producción de alimentos, creación de un microclima, etc.