Golpes de palo, aprisionamientos y preguntas sociales 

Diez días de cuarentena en Perú

Autora: MAXIME DEGROOTE

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Este artículo fue escrito el 25 de marzo, después de los primeros diez días de cuarentena en Perú. Ahora, después de ya seis semanas de cuarentena, muchas cosas han cambiado, y se conoce mucha información nueva. Para empezar, el Gobierno peruano anunció hace dos semanas que quería llegar a un número de 12.000 pruebas del COVID-19 por día, lo cual alcanzaron esta semana y ya están haciendo. Hasta ahora, 27.517 resultados fueron positivos. 728 Personas han muerto por el COVID-19 en el Perú hasta ahora. Pasó mucho tiempo antes de que el virus llegó a Cajamarca, pero ahora hay 127 casos confirmados aquí. En todo el país, 3.765 pacientes están en el hospital, 545 de ellos están en cuidados intensivos. El Gobierno está preparando más y más camas en cuidados intensivos y está comprando y fabricando más ventiladores, que estarán listos esta semana. Según las cifras oficiales, ahora hay 719 camas exclusivamente para pacientes con coronavirus en cuidados intensivos. Entonces, ahora solo quedan 164 camas disponibles en todo el país.

La cuarentena que primero duraría solo dos semanas, ya se extendió dos veces y lo más probable es que se extienda nuevamente. El Gobierno ahora está evaluando si se pueden levantar algunas medidas a partir de la próxima semana, ya que la cuarentena todavía trae muchas preguntas y problemas. La semana pasada el Ministerio de Mujeres y Poblaciones Vulnerables ya tenía registrado 125 casos de violación y 14.222 casos de violencia doméstica durante la cuarentena. Nueve mujeres fueron asesinadas en sus propios hogares en menos de seis semanas. Existen serios problemas económicos, ya que el 42 por ciento de los habitantes del Perú no tiene ingresos, y muchos todavía no han recibido la ayuda correspondiente del Gobierno. Las clases han comenzado nuevamente en línea y a través de canales de TV y radio, aunque no todas las familias tienen acceso a ellos. Todavía no hay solución para los pueblos indígenas. ¿Y cómo es que se les permite a los mineros viajar a sus hogares en medio de la cuarentena, pero miles de peruanos siguen varados lejos de sus hogares sin ayuda? Muchos peruanos se encontraron lejos de casa cuando la cuarentena comenzó, y todavía no han podido regresar a casa. Varios grupos de personas comenzaron a caminar distancias extremadamente largas para llegar a casa, simplemente porque no tienen los recursos para poder quedarse donde están durante tanto tiempo. Más de 30.000 personas ya se registraron para el transporte humanitario de Lima a Cajamarca. El Gobierno de Cajamarca ofrece transporte a hasta 600 personas. ¿Cómo eliges quién puede irse a casa?

Perú hizo muy bien en responder tan rápido a la crisis y al declarar la cuarentena nacional. Pero todavía hay muchos, muchos problemas por resolver, y eso no podemos olvidar. Esperemos que pronto surjan más soluciones.

El lunes pasado comenzó la segunda semana de cuarentena en Perú. ¿Qué significa una cuarentena en un país como el Perú?

Escaparnos unos días en una casita de madera en el bosque, escaparnos por un momento, aislado del mundo, del mundo loco que ahora nos parece más incomprensible que nunca. Y cuando, después de unos días, queríamos entrar a este mundo de nuevo, se cerró ante de nosotros. Perú está en cuarentena. Un país entero, y ya casi un mundo entero, está en cuarentena.

Militares vigilan las calles para que nadie salga de su casa. © Edgard Bazán

Historias de terror de corona

Desde ya un buen momento, el coronavirus tiene capturado a todo el mundo. De cada conversación en las últimas semanas surge una nueva historia de terror de corona. Cifres de muertos difíciles a entender, a creer, nos persiguen en cada momento. Lo que lo hace parecer más surreal todavía, por lo más real que sea. Porque real, lo es. Es demasiado real. Y poco a poco pasamos por cada fase.

En general, Perú lo tomó muy en serio.

Negación – porque esto no será más grave que la epidemia anual de gripe. Duda – ya parece que se está circulando muy rápido. Ansiedad – se está acercando cada vez más y las medidas son cada vez más drásticas. Ira – ¿por qué tanta gente aún no lo toma en serio?

En general, Perú se lo tomó muy en serio. Pasamos unos días en nuestro cabin in the woods, como lo llamábamos bromeando. Un par de días lejos de la locura del coronavirus que aún no entendíamos y que todavía parecía estar tan lejos. Y de pronto ese domingo, en el carro regresando a la ciudad, te vuelve la señal y el presidente del país está declarando en vivo en la televisión que todo el Perú estará en cuarentena.

‘A dónde?’, pregunta el amigo que está manejando el carro, ‘¿Dónde te dejo? ¿Dónde vas a pasar las semanas que vienen? Porque donde bajes del carro, ahí te quedaras.’

Y aquí estamos.

Pánico

El domingo 15 de marzo, el Perú recibió la noticia. Ese lunes todos tuvieron una última oportunidad de desplazamiento, antes de la prohibición del transporte nacional e internacional a partir de medianoche. Las fronteras cerradas. Todo cerrado. Solo los supermercados y otras tiendas alimentarias, hospitales, farmacias y bancos permanecen accesibles.

Ese lunes el pánico surgió. ¿Porque qué significa una cuarentena en un país sin algún sistema de seguridad social?

El presidente prometió dar 380 soles (más o menos 100 euros) a cada familia sin suficientes recursos para vivir estos 15 días sin trabajo. ¿Pero cuáles familias? ¿Cómo elegirán? ¿Cómo va llegar ese dinero en sus manos? ¿Cuándo exactamente lo tendrán? Las preguntas, junto a la preocupación, surgieron.

Un día sin trabajo es igual a un día sin comida.

Para una noticia de esos 380 soles se tenía que esperar una semana entera. Crearon un sitio web donde se puede aplicar para recibir ese dinero. El mismo día unas personas designadas fueron a las comunidades a buscar las familias con dificultades financieras. Recién una semana después. Ya se puede imaginar la preocupación del país.

Y con razón. Perú no es Bélgica, donde la mayoría de la gente puede trabajar desde su casa sin problemas. Perú es un país donde más de 70 por ciento de la populación trabaja en sectores informales; donde la mayor parte de la gente depende de su ingreso diario para garantizar comida para la familia. Para ellos, un día sin trabajo es igual a un día sin comida.

¿Y qué hacemos con aquellos que no son peruanos, pero viven aquí? Cada día veo el collar que tengo puesto que me hicieron mis dos amigas venezolanas. ¿Y ellas? ¿Qué pasará con los miles de venezolanos en el Perú que no pueden contar con ningún tipo de ayudo?

Los mercados y negocios de alimento permanecen abiertos. © Edgard Bazán

Caos

Ese primer lunes los mercados estaban repletos de pánico y de gente. Se cogía lo que se podía coger, y corría. Los vendedores cayeron en el pánico y subían los precios; hasta el doble, o incluso el triple. Las policías que tenían que guardar la paz y arrestar los ladrones, ya estaban arrestando los vendedores que subían los precios. Y, así, el caos creció.

Hacer cola durante tres horas para comprar huevos, y finalmente escuchar que ya no hay. Los empleadores que no creen en la cuarentena y te esperan de toda manera en el trabajo. Las compañías de buses que continúan a vender boletos, pero donde la policía viene al momento de ida para cerrar todo.

Los turistas que no comprenden lo que pasa y regresan a sus hostales confundidos, donde a veces les rechazan. Porque el coronavirus viene de Europa, ¿no es cierto?

Y yo, queriendo utilizar las últimas opciones de viaje en la noche. Desplazamientos permanecían posibles hasta medianoche, pero no llego a más de media cuadra en mi bicicleta hasta encontrar a los militares. Ahí están, unos quince, bloqueando el camino. La cuarentena es cosa seria.

Apresamiento

El segundo día podemos ver ya más claramente la gravedad de la situación. El martes la ronda campesina sale a vigilar las calles en el norte del país. La guardia civil. Empezamos a entender la gravedad de la situación en Cajamarca, donde las rondas se hacen respetar mucho más que la policía. El estado de emergencia que está declarado trae recuerdos a la época de las protestas contra el proyecto minero Conga, cuando varios murieron.

Mis vecinos están detenidos por jugar futbol en el parque.

El miércoles comenzó el toque de queda. Entre las 8 de la noche y las 5 de la mañana nadie puede salir, por ninguna razón. A el que sale le detienen.

El día siguiente las redes sociales están llenas de videos de las primeras violaciones del toque de queda. Un hombre que quiere sacar la basura y unos segundos después se encuentra rodeado de cinco vehículos policiales. Se lo llevan a la comisaria. Otro hombre que está detenido y salta del vehículo de policía, lo que causa toda una persecución. Otro que quiere pasear a su perrito y lo detienen a apenas un metro de su puerta – con toda una reclamación de la mujer, por llevar al perrito, no por el esposo.

De repente todos mis vecinos están detenidos por jugar futbol en el parque. Nos reímos, pero la cuarentena no es un chiste. La cuarentena es cosa seria.

Y la cuarentena debe ser cosa seria. En todo el Perú hay solo 250 camas en los cuidados intensivos. 250. Y, ahora, mira al nombre de casos que ya tenemos. En el Perú ese número ya está en 480. Siete personas ya fallecieron en solo un par de días.

Y esto solo es el comienzo. Ahora es el momento de hacer algo. El Perú no va a poder cargar una crisis como en Italia o España. Pero, en realidad, ¿quién puede?

La policía y los militares controlan aquellos que salen de sus casas. © Edgard Bazán

No hospitales

Y, entonces, el Perú tomo, como primer país de todo América Latina, medidas duras. Y, pues, si, da miedo ver a militares, policías y campesinos con palos marchando por las calles. Si, da miedo de escuchar las historias del pasado y ver cómo los ciudadanos están perdiendo cada vez más derechos, y como vamos más y más en esa misma dirección.

Pero da más miedo darse cuenta de que aquí en Cajamarca no hay ni un hospital que podrá salvar un caso de corona en el último momento. Y que para recibir el ayuda respiratorio hay que viajar por lo menos siete horas hacia la costa. Da miedo que en este momento solo hay 50 ventiladores en todo el país; y que lo más probable es que todos estén en uso al fin de esta semana.

Da miedo saber que hemos tenido que llamar el número de emergencia del coronavirus para mi amiga que ya lleva tres semanas enferma, solo para que nos digan que ‘esto significaría que entonces ya serían tres semanas que está con el coronavirus y en tanto tiempo ya debería haber muerta, así que no debe preocuparse’. ¿Entiendo que la línea de emergencia esta sobrecargado, pero en qué momento entonces si te tomarán en serio? ¿Cuándo te hacen entonces la prueba?

La Amazonia tiene el número más alto de casos de dengue de la historia del país.

Da miedo darse cuenta de que la Amazonia está enfrentado el mayor número de casos de dengue jamás visto en la historia del país. Ni una cama estará libre para el primer caso del coronavirus necesitando cuidado intensivo en la región.

Da miedo darse cuenta de los miles de pacientes de tuberculosis que hay en el Perú. Si ellos atrapan el coronavirus, no sobrevivirán.

Y también da miedo ver que más de 18 000 personas ya fueron detenidos por ignorar las medidas de cuarentena y salir a la calle mientras que el virus se difunde.

 

Preguntas y problemas

La cuarentena es cosa seria, la cuarentena es necesaria. El Perú tomó una buena decisión. Pero al mismo tiempo la cuarentena lleva con ella un montón de preguntas y problemas. Y no solo se tratan del lado económico.

Para cincuenta por ciento de las mujeres y chicas en el país, la casa es el lugar menos seguro para pasar su tiempo y el lugar donde están más expuestas a la violación de género y el abuso sexual. En Arequipa ya hubo el primer feminicidio desde el comienzo de la cuarentena. Apenas pasó una semana para que una mujer será apuñalada por su novio, en su casa. Dos declaraciones de violación – de una niña de solo 4 años y una de 14 – ya han sido recibidos en la comisaria. Sucedidas en sus propias casas.

¿Confinamiento obligatorio con tu violador, te imaginas?

Durante esta última semana, el número de emergencia del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables recibió 2500 llamadas y 208 reclamaciones. 38 mujeres ya han sido desplazadas a un centro de refugio. Prolongar la cuarentena complicará bastantes vidas. ¿Confinamiento obligatorio con tu violador, te imaginas?

Propias reglas

Pero la cuarentena también nos lleva abuso de poder, discriminación y corrupción.

Algunos policías parecen haber implementado sus propias reglas y obligan por ejemplo a la gente a cerrar las ventanas o incluso apagar las luces después de las ocho de la noche. Amenazan con un orden de disparar. Otros detienen a cualquier persona en la calle, porque ¿cómo vas a probar que de verdad estás en camino al supermercado o que recién saliste de tu casa hace solo medio minuto?

Y a otros les des un poco de dinero y con placer te hacen una excepción. ¿Cuantos policías aceptaron un billete cuando un conocido viajo durante siete horas regresando a Cajamarca el séptimo día de la cuarentena?

Y no olvidemos el video del capitán del ejército. En vez de llevarle a un joven que no respetaba el toque de queda a la comisaria, le dio unos fuertes golpes de palo. Al hombre mismo le sacaron de su servicio, aunque el capitán de por todos lados recibió apoyo. De esa manera les enseñan a los militares a servir a su país, de manera dura. Un militar no es igual a un policía, dicen, y eso nos toca entender.

¿Entonces tenemos que aceptarlo nomás? ¿Tenemos que tolerar ese tipo de agresión? ¿Tenemos que esperarnos a más de esto? ¿Y por qué vemos tanta diferencia en la manera de detener en barrios donde hay más dinero, como por ejemplo en Miraflores en Lima, comparecido con este joven? ¿Por qué las mujeres están tratadas distintas que los hombres? ¿Por qué a mí no me controlan fuera del supermercado, pero la mujer local a lado de mi la detienen al instante? ¿Cómo vamos a hacer frente a este tipo de discriminación?

Calles vacías en el centro de Cajamarca. © Edgard Bazán

Bus de la muerte

¿Y qué pasa con los congresistas que se dan la prioridad a sí mismos y a sus familiares para viajar en un vuelo humanitario de Lima a Cusco? Ese vuelo servía para el regreso de familias vulnerables que se encontraron varadas en Lima. ¿Quién les dio el derecho a esos congresistas de ocupar estos asientos tan necesitados?

No hay que sorprenderse que la gente del Perú se haya vuelto alerta entonces. Y que el autobús que apareció a solo unas pocas horas de Cajamarca durante la noche de jueves a viernes, se notó de manera inmediatamente. Unos ciudadanos vigilantes difundieron fotos y videos en las redes sociales, y todo Cajamarca podía trazar el camino del bus por internet. El misterioso bus de la muerte se estaba acercando. ¿Quién estaba adentro? ¿De dónde venía? ¿Y cuántos casos de corona traería?

El bus vino de Moquegua, del sur del país, y ya había recorrido 2000 kilómetros, 35 – 40 horas por todo el país. ¿Cómo es posible que un bus puede recorrer 2000 kilómetros en plena cuarentena? ¿Cómo es posible que nadie durante las cuarenta horas ha hecho parar a este bus, mientras que yo ni llego hasta la esquina de mi calle en bicicleta? ¿Y quién estaba a bordo?

A bordo del bus habían 32 pasajeros. 32 mineros. Ahí tenemos la respuesta. El bus tenía permiso. Y así los 32 pasajeros que han cruzado todo el país entraron Cajamarca, donde en ese momento todavía no había ni un caso del coronavirus confirmado. Pánico.

¿Cómo, entonces, sobrevivimos una cuarentena sin extraer cobre? Obviamente extremadamente esencial, la minería.

Pero al bus se le permitió venir. El martes una noticia oficial del Ministerio de Economía ya nos informó que se harían excepciones para actividades esenciales durante la cuarentena nacional. ¿Y cómo, entonces, sobrevivimos una cuarentena sin extraer cobre? Obviamente extremadamente esencial, la minería.

Interés minera e infracciones

Con eso llegaron las especulaciones. ¿El estado de emergencia será declarado en favor de los intereses mineras? ¿Cómo es que nadie en el país está permitido trabajar, pero las empresas mineras continúan como si nada hubiera pasado? ¿No es una forma de discriminación? El viernes, el presidente Vizcarra declaró que no aceptarían ninguna presión de un grupo con alguna importancia en la sociedad.

En su declaración el presidente dijo que algunas actividades mineras pasan en lugares remotos donde los trabajadores se encuentran lejos de otras personas. Nadie es capaz de entrar ni salir de ahí. Dado que estas actividades pasan en aislamiento total están permitidas seguir.

Pero la partida de trabajadores, como el grupo que viajo de Moquegua hasta el norte del país, eso va en contra de las medidas y no es permitido.

¿Pero es solo esto lo que va en contra de las medidas? ¿Los desplazamientos interprovinciales? ¿Y qué pasa con los cientos de camiones que diariamente transporten minerales entre diferentes regiones? ¿Qué debe hacer la populación rural en los alrededores de las actividades mineras? ¿Y los trabajadores que hacen un desplazamiento de hasta más de dos horas, para llegar a la mina y regresar? Ahora ya no parece tan aislado como dicen.

La salud primero

En el sur del país la empresa minera fue denunciado por los trabajadores mineros mismos, así como por las comunidades alrededor de los proyectos mineros Las Bambas, Antapaccay y Shougan. Las empresas continúan a trabajar de la misma manera: no aislados y no solo las actividades esenciales. Todo normal, las 24 horas del día. Si eso no es una infracción de las medidas…

El gobierno peruano debe poner la salud de su pueblo antes del interés personal, siempre.

El gobierno peruano debe poner la salud de sus habitantes por encima de los intereses personales, siempre. Dejar viajar a buses por todo el Perú para poder seguir con los trabajos mineros en plena cuarentena no debería ser prioridad. Sí, es importante que todos los mineros también pueden regresar a casa y pasar la cuarentena ahí. Pero es otra cosa dejarlos irse (y regresar) después del inicio de la cuarentena, solo para poder terminar los trabajos.

La salud primero. Durante esta primera semana de cuarentena, tres jóvenes viajaron más de treinta horas de Arequipa a Cajamarca, de manera ilegal, doblados en cajas de cartón en un camión. Llegando a Cajamarca, sus familiares los impidieron el acceso a sus propios hogares, para protegerse a ellos y a los demás. ¿Si los ciudadanos pueden proteger las medidas tan seriamente, por qué no puede el estado? El estado no debería permitir la continuación de actividades mineras. O por lo menos deberían asegurar que ellas pasan en un verdadero aislamiento; que ni los trabajadores, ni los que viven a su alrededor – el grupo más vulnerable de la población – están en peligro.

Quedarse

Las comunidades mismas han cerrado el acceso hacia ellos ahora. Las calles están tranquilas. Todos los días la policía atrapa a miles de ciudadanos desobedientes, pero al mismo tiempo más y más personas son conscientes de la importancia de la cuarentena.

El Perú reaccionó, y de manera rápida. Parece como si el mundo paró de dar vueltas, pero no es así. El mundo no paró, nosotros paramos. Y por un momento más, nos quedamos así. Nos quedamos quietos y conscientes.

Nos quedamos en casa.


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